El problema que debemos afrontar, para ayer.


El gran problema en España sigue siendo el ladrillo, la deuda contraída con este sector, el número de empleos perdidos tanto directa como indirectamente.

Quiero recordar al lector que en el mejor de los momentos del ladrillo existía la vivienda familiar y la segunda/tercera/cuarta residencia y el cortijo o piso de verano, ésto llamó mucho la atención a las administraciones, muy poco antes de que estallara la burbuja inmobiliaria. No miento al decir que estábamos construyendo, creando más bienes, de lo que permitían nuestros recursos presentes y futuros; lo que es realmente importante, o la crisis hubiera llegado de fuera o de dentro, en el mismo período de tiempo hubieramos caído en la crisis inmobiliaria.

Hemos pagado hasta cuatro veces más por un bien superfluo como es la vivienda. Superfluo porque gran cantidad de ellas no se llegan a usar, porque se tenían y se tienen como inversión de futuro, porque si no se traspasan no producen ninguna riqueza.

Esto produce algunos efectos como los siguientes:

por una parte, existen cada día un mayor número de morosos, existe un ingente número de deudas por la paralización del sector, la paralización y la depreciación de todos los sectores contaminados con la construcción, todo ésto da lugar a que se debe trabajar en algo nuevo, con mayores beneficios para salir a flote y además pagar deudas.

por otra parte, el gobierno está dando crédito para pagar a proveedores lo que da luz verde para llevar a cabo las promesas y obras firmadas y paralizadas por falta de crédito y ayudas para la construcción, luego vendrá la venta de los bienes. Ya hemos aprendido que la burbuja se acabó, que nadie va a pagar lo que antes y el cliente, el comprador último no pagará más de lo que estime más que suficiente, los impuestos han subido, no hay empleo y el futuro hace que el ahorro familiar sea el objetivo común, no hay actividad económica, todo ésto va a encaminar a crear palomares, espacios deshabitados, como muestrario de lo que pudo ser y no es, ni será en bastante tiempo.

Quiero advertir que los edificios que se están construyendo con los créditos habilitados para fomentar algo la construcción y el empleo se substentan con proyectos de hace unos años, con materias primas a precio irrisorio y calidades pésimas, es decir, construye todo lo que puedas. Son construcciones ya de por sí sobrevaloradas y han de tratarse de tal manera.

En Andalucía el PSOE, victorioso ganador de las elecciones de 2012, cree que la fórmula para salir de la crisis de empleo es apostar por los sectores que tanto nos han beneficiado: turismo, campo y construcción. Yo no apuesto por ese trío para nada.

El tejido humano de andalucía permite crear nichos de empleo en sectores industriales, telecomunicaciones, i+D+I, energía.

Renacer o morir, llámese Andalucía, llámese donde quiera que viva, la deuda nacional contraída obliga a atacar el mal principal, la falta de empleo y por consiguiente un fallo estructural financiero.

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