Mujeres y hombres en el trabajo


El tema sobre la figura de la mujer y el hombre en el trabajo siempre es tema de debate, mientras exista tal debate existirá de algún modo el sexismo laboral. Al final deberíamos llegar a la conclusión si estamos buscando la igualdad total o se está negociando una cuota que contente a todas las partes.

Esta mañana desde europa, una de las responsables del comunicado en cuestión (igualdad de la mujer en el trabajo) comentaba que estaba en contra de las cuotas pero no de su fin, y si el fin justifica los medios europa pondrá cuotas.

En España con tanto paro lo único que nos faltaba era que a la mitad de la población, la masculina, tuviera otro obstáculo más en la carrera que supone tener un empleo, con el altísimo grado de competitividad (sana y no sana).

Hoy por hoy es difícil no indignarse, aunque sea levemente, en que entre a trabajar una mujer por el hecho de ser mujer y para cubrir la cuota que debe cubrir la empresa, el mérito y el expediente queda relagado forzosamente en segundo lugar. Es una mala prácitca para quien recibe el puesto, en el futuro dará una manzana podrida. Si existe un único puesto de trabajo vacante puede ser que el hombre con mayor capacidad y técnicamente superior se vea relegado en favor de la mujer.

Para dar un paso adeltante y firme en la igualdad de sexos deberíamos hacer un uso de recursos humanos totalmente asexual. Deberíamos tender hacia individuos, o máquinas (número identificatorio) para analizar y valorar en el mismo plano a todos los candidatos.

Características como sexo, situación personal, residencia, religión son datos a facilitar a la empresa cuando se tiene realmente interés mutuo en la contratación. Todo profesional cuando envía su CV lo hace con plena capacidad de sus facultades y asume por ejemplo, cambio de residencia, trabajo en equipo intercultural… pero no deberían ser criterios a tomar en cuenta como primer filtro para evitar la contratación sexista.

Lo que debería perseguirse es que la empresa o cualquier persona infravalore a otra persona por su sexo. Poner las herramientas adecuadas para garantizar el mismo trato, el mismo salario y las mismas responsabilidades.

El debate es largo y tendido. Fomentar el empleo de las mujeres de forma forzada porque la sociedad se siente en deuda a causa de mantenerlas por obligación en casa cuidando de la familia es peligroso, también es peligroso tratar como numeros a la sociedad, cualquier solución para atajar este problema entraña dificultades, la herramienta que debe impulsar cualquier cambio debe ser la concepción de que el hombre y la mujer realizan la misma operación en las mismas condiciones y por ello han de ser recompensados de la misma forma y cantidad.

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